16 de julio de 2017

¿Por qué Google no muestra la página web del CNE?

En este momento ya es ampliamente conocido que, si abrimos el buscador web de Google y escribimos "CNE" intentando ubicar la dirección web de la página del Consejo Nacional Electoral (CNE, el ente que maneja los procesos electorales venezolanos), Google no nos llevará a la página de dicho ente electoral, como estamos acostumbrados. Nos mostrará como primer resultado, una página completamente distinta y que no tiene relación alguna con el poder electoral venezolano.


En este momento, el primer resultado que muestra Google es una página llamada "registronacional.com", que está llena de publicidad y que, aunque tiene algunas casillas para colocar un número de cédula y hacer búsquedas, no tiene nada que ver con el ente electoral venezolano.


Al seguir bajando en los resultados, la página web del CNE no aparece en ninguno de ellos.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué Google no muestra la página web oficial del CNE, www.cne.gob.ve, en los resultados de sus búsquedas? ¿Es una maniobra de esta página web contra el gobierno venezolano? Intentaremos responderlo en los próximos párrafos.

Precedentes


En procesos electorales pasados, en 2012 y 2013, la página web del Consejo Nacional Electoral (CNE) fue víctima de ataques cibernéticos que intentaban sacarla de funcionamiento, procedentes principalmente desde el exterior del país. Uno de los ataques ocurrió en abril de 2013, y obligó a una suspensión momentánea del Internet.

No es de extrañar que haya sido blanco de grupos de "hackers" y atacantes cibernéticos de todo tipo, dado que los medios de comunicación, en particular en países como España, Colombia y en la comunidad hispanohablante estadounidense, tienen una fortísima campaña en contra del gobierno venezolano, al que acusan de ser una "dictadura" de forma directa y constante. Por ello, la página del CNE se ha convertido en una especie de "trofeo" u objetivo muy deseado para atacantes de todo tipo: desde jóvenes "hackers" que buscan fama y reconocimiento, hasta grupos con objetivos políticos muy definidos.

Igualmente, no se descarta en este siglo XXI, en el que las grandes potencias están formando batallones de "ciberguerra", que algún país interesado en sabotear las elecciones venezolanas haya podido patrocinar, directa o indirectamente, ataques contra la página web del ente comicial venezolano.

El sacar de circulación a la página web del CNE en un día de elecciones tendría un efecto catastrófico en la credibilidad de nuestro sistema electoral: facilitaría el surgimiento de rumores indicando que el ente comicial está intentando ocultar o manipular los resultados de las elecciones, algo nada deseable dadas las tensiones que la oposición y sus aliados siempre han creado contra nuestro país.

Y ello a pesar de que la página web del CNE no está conectada con los sistemas de cómputo y de totalización del ente electoral. En varias ocasiones se nos ha explicado públicamente que son sistemas físicamente separados y colocados en redes distintas, y que, aún si la página web del CNE fuera vulnerada, eso no afecta al sistema de totalización.

Bloqueada para quienes no están en Venezuela


Por esa razón, en uno de estos procesos electorales el CNE, en conjunto con la empresa pública estatal Cantv, que lleva parte de sus sistemas informáticos, tomó una medida de seguridad extrema: bloqueó el acceso a la página web del CNE para que la misma no pueda ser accedida desde el exterior del país. Con esto, se buscaba limitar los ataques que los "hackers" o atacantes hacen desde el exterior contra la página del ente electoral.

Esto puede comprobarse muy fácilmente, entrando en el buscador y usando el comando "cache:" para verificar la copia que Google tiene almacenada de la página del CNE. Al colocar "cache:www.cne.gob.ve" en el buscador, nos arrojará un mensaje de error.


Igualmente, también hemos usado otras páginas web ubicadas en el exterior (como downforeveryoneorjustme.com o isitdownorjust.me), que nos confirman que la página web del CNE no les abre.


Y también hemos preguntado a amigos en el exterior, y la mayoría nos han confirmado que no pueden entrar a la página web del ente comicial venezolano, aunque parece que hay algunos países desde donde sí se puede entrar.

Ahora bien, ¿por qué bloquear el acceso de esa manera?

Bien: recordemos que un atacante informático nunca usará su propio computador para atacar una página web, pues de esa manera los cuerpos de seguridad podrían identificarlo muy fácilmente. Lo que hacen es apoderarse de computadores de terceras personas o empresas, y desde allí lanzan los ataques. Los atacantes casi siempre prefieren apoderarse de computadores y equipos usados por personas de otros países, pues ello dificulta mucho a los cuerpos de seguridad el proceder a nivel legal contra ellos.

Por ello es que los ataques que se realizan contra páginas web venezolanas casi siempre parecieran provenir de computadores del exterior, aún cuando los atacantes podrían ser personas que vivan en Venezuela.

El problema es que, al bloquear el acceso de la página web del CNE desde el exterior, si bien queda más protegida, también se causaron otras consecuencias indeseables, entre ellas que los buscadores web ya no pueden ver ni indexar dicha página web.

Cómo funciona un buscador web


Como sabemos, los buscadores web, como Google, necesitan verificar y catalogar todas las páginas web que ofrecen en sus resultados. Si usted hizo una página web, digamos www.mipagina.com, y desea que aparezca en Google, el buscador necesita entrar en esa página, verificar que existe y extraer datos fundamentales (su título, descripción, palabras claves, enlaces, etcétera), lo que le permite construir una especie de ficha determinando su importancia.

Para ello, Google usa unos programas especiales conocidos como "bots" o "arañas" que entran a cada página web del mundo y extraen sus datos. Estas "arañas" también verifican que la página web esté en funcionamiento, y si la página web ya no funciona más, la excluyen de los resultados de búsqueda. La de Google se llama "GoogleBot".

Sin embargo, recordemos que la página web del CNE está bloqueada para quienes estén fuera de Venezuela. Y los bots y arañas de Google están fuera de Venezuela, generalmente en Estados Unidos. Obviamente, cuando las arañas de Google intentan entrar a la página web del CNE, tendrán error de acceso. Para Google, la página web del CNE está caída. Es como si no existiera. Por lo que, automáticamente, será excluida de sus resultados de búsqueda.

En conclusión: la culpa del problema no la tiene Google en esta oportunidad. Es una consecuencia de una restricción de seguridad bastante severa que se tomó en el ente comicial venezolano luego de recibir fuertes ataques informáticos, restricción que en mi humilde opinión es justificada, pero que podría corregirse aunque ello requiere algo de trabajo.

Pero allí no termina la historia.

Crean páginas falsas para suplantar a la del CNE


Una vez algunas personas se dieron cuenta de que la página web del CNE estaba bloqueada, se dieron a la tarea de posicionar sus propias páginas web de tal forma que, cuando algún venezolano escriba "CNE" en el buscador de Google, aparezca una página web falsa como primer resultado.

Eso se logra a través de técnicas de posicionamiento en buscadores (lo que normalmente se conoce como "Search Engine Optimization" o SEO), que son usadas cotidianamente por webmasters y administradores de sitios web para lograr que sus páginas aparezcan mejor posicionadas en buscadores como Google y, por lo tanto, tengan más visitantes.

Para el momento de escribir esta nota, la página web que aparece de primera es una llamada registronacional.com. Hay que notar que no necesariamente lo hacen con propósitos malignos; muchas veces buscan simplemente colocar una página llena de publicidad de Google Adsense, con el fin de aprovechar la gran cantidad de visitantes y ganarse unos dólares. Sin embargo, esto causa confusión en las personas que desean entrar a la página web del CNE y no se aprendieron de memoria la dirección web del ente comicial, www.cne.gob.ve.

Sin embargo, sí pueden haber motivos innobles en estas páginas web falsas. En el pasado, delincuentes informáticos han creado páginas identicas a las de los bancos venezolanos, con el fin de engañar a las personas y lograr obtener sus datos personales para estafarlos: por ejemplo, engañan a una persona para hacerle entrar a una página falsa del Banco de Venezuela. La persona engañada colocará allí su número de tarjeta de débito y su contraseña, facilitándole a un atacante el poder estafarla o robarle información.

Esos delincuentes utilizaron las técnicas SEO para engañar a Google. Lograban así que, cuando alguien buscara "banco de venezuela" en Google, saliera su página falsa de primera en los resultados, en vez de la página real del Banco de Venezuela.

Esa es la razón por la que muchos bancos públicos y privados aconsejan a sus usuarios no usar buscadores web para entrar a sus páginas, sino escribir directamente en la barra del navegador la dirección web del banco.


Es importante que el CNE y el gobierno venezolano hagan una campaña similar, y le enseñen a la gente que, si desean entrar a la página web del CNE, tienen que escribir ellos mismos la dirección www.cne.gob.ve en la barra del navegador.

¿Es correcto bloquear a todos los que están fuera de Venezuela?


Sin duda que la medida tomada por el personal del CNE de bloquear la página web para que no pueda ser vista por quienes estén en el exterior, es una medida muy extrema. Total, las páginas web existen para que todo el mundo pueda verlas, incluyendo los venezolanos que viven en el extranjero y la prensa internacional. ¿De qué sirve tener una página web, si muy pocos la pueden ver?

Bien, quiero aclarar que no conozco a nadie del CNE que me lo haya podido explicar, pero creo que tengo algunos indicios de por qué tomaron esta decisión. En el mundo informático, las políticas de seguridad tienden a clasificarse en dos tipos:
  • Las permisivas: "permito el acceso a todos, y bloqueo solamente a quienes intenten atacarme". 
  • Las restrictivas: "bloqueo el acceso a todos, y le doy acceso solamente a aquellos en quienes yo confíe". 
Normalmente, en el mundo de las páginas web se usa el modelo permisivo: todos pueden entrar a una página web, pero cuando se detecta un ataque masivo, se bloquea únicamente las direcciones de los atacantes, ello para detener el ataque pero también para permitir que el resto del planeta pueda seguir viendo la página web.

La desventaja de ese método es que los atacantes pueden obtener nuevas direcciones IP desde donde atacarte. Direcciones que también hay que seguir bloqueando. El asunto se vuelve un juego del gato y el ratón, hasta que llegue un momento en el que el atacante ya no tenga más direcciones IP y finalmente se canse.

Sin embargo, ya hemos explicado que la página web del CNE es considerada un "trofeo" y hay muchos grupos que intentan atacarla, por razones políticas, militares, monetarias o de otra índole. Supongo que los ataques a la página web del CNE son tan frecuentes y desde tantos puntos distintos, y es tanto lo que se arriesga si esa página es vulnerada, atacada o sacada de circulación, que llegó un momento en el que, dados los recursos disponibles, los equipos de trabajo del CNE y de Cantv prefirieron tomar la medida de bloquearla para quienes estén fuera del país.

Yo, que tengo más de comunicador que de informático, por supuesto que preferiría una política permisiva, que permita que el mundo entero vea lo que aparece en la página web del CNE. Total, otros países que también están bajo ataque del Imperialismo, como Ecuador, mantienen en línea su página web, a la vista de todo el mundo a pesar de que también han tenido incidentes de seguridad.

Pero ello muy probablemente exigiría un equipo de seguridad informática mucho mayor al que se dispone actualmente. Es un tema de recursos, del que yo no puedo opinar porque no tengo conocimiento al respecto. Sólo sé que este ente comicial es el mismo al que tuvimos acosado en 2016 por la exigencia del referendo revocatorio, y en 2017 lo tenemos trabajando duramente con las elecciones de constituyentes (unas elecciones inéditas, con candidatos sectoriales y territoriales, que nunca se habían hecho en la historia) y las elecciones de gobernadores. Es decir: estoy casi seguro de que los informáticos del CNE están trabajando duramente.

Es cierto que existen aplicaciones y software para detección de intrusos, que a través de reglas pueden bloquear de forma automática la enorme mayoría de los ataques informáticos hechos contra un servidor web. Sin embargo, probablemente también hay temor a los llamados "errores zero-day", es decir, aquellos que se basan en vulnerabilidades absolutamente desconocidas para la gran mayoría de los expertos.

De cualquier forma, ya que la página del CNE es un "trofeo" para los atacantes informáticos, ninguna medida de seguridad está de sobra.

¿Puede el CNE desbloquear a Google?


También es cierto que el CNE podría desbloquear las direcciones IP que Google usa para su "Googlebot" (la araña de Google), con el fin de que Google sí pueda tener acceso a la página web del CNE, la pueda indexar y de nuevo aparezca en sus búsquedas.

Pero, por un lado, Google no lo pone fácil. En una de sus páginas de soporte, Google informa que no puede suministrar una lista de las direcciones IP que usan sus robots, debido a que "los intervalos de direcciones IP pueden variar, lo cual provocaría problemas a los webmasters que las hubieran incluido en su código". Por ello, recomiendan una técnica más compleja que consiste en extraer desde los logs las direcciones IP que afirmen ser de Googlebot y comprobarlas con un DNS inverso y con DNS tradicional.

Buscando en Internet se pueden conseguir algunas listas no oficiales de direcciones IP usadas por Googlebot, pero usar listas no oficiales en un caso tan serio como el sitio web del ente comicial venezolano, es algo muy poco profesional y que nunca me atrevería a recomendar, a menos que hubiera una cuidadosa comprobación y verificación de esas direcciones IP, por varias vías.

Por otro lado, hay que recordar que Google no es el único buscador, y que habría que hacer lo mismo desbloqueando las "arañas" de otros buscadores famosos, como Bing o Yandex.

En otras palabras: sí se puede desbloquear a Google para que el sitio web del CNE aparezca en él, pero exige trabajo y tiene sus retos técnicos. Exigirlo a un ente comicial al cual también tuvimos acosado en 2016 por la exigencia del referendo revocatorio, y este año tenemos acosado con las elecciones de constituyentes y las elecciones de gobernadores, de verdad que es bastante desproporcionado.

Ojalá se haga una buena campaña explicando a la gente que, para entrar a la página web del CNE, deben escribir la dirección en la barra del navegador; eso ayudaría a resolver parte del problema.

Actualizado el lunes 17 de julio


Este lunes, pudimos notar que el buscador Google ya muestra a la página web del CNE en sus resultados, cuando buscas "CNE" o "consejo nacional electoral" desde Venezuela.


Al parecer, esto se debe a que ya se eliminaron de la página web del CNE las restricciones que impedían al buscador Google el acceso. Al pedirle a Google la caché del sitio web del ente electoral (colocando el texto "cache:cne.gob.ve" en el buscador), se puede observar que Google ya puede acceder a la página web del CNE.


Igualmente, la restricción fue eliminada para otras páginas, como downforeveryoneorjustme.com o isitdownorjust.me, que hoy reportan que sí pueden ingresar a la página web del CNE.


También tengo algunos amigos en varios países que me informan que hoy sí pueden entrar a la página web del CNE, aunque hasta ayer no podían. Excelente que se haya tomado esa decisión.

2 de julio de 2017

El afiche de Desorden Público por los 20 años de "Plomo Revienta"



Yo no había querido meterme en la polémica contra el afiche de Desorden Público, porque creo que tengo buenas razones para no hacerlo.

Hace algunos años, en el chavismo muchísimos estábamos opuestos a que Desorden Público se presentara en los eventos del gobierno no sólo por su abierta posición en contra del chavismo, que manifestaban en sus conciertos dentro y fuera del país; no solo por una de sus canciones de 2015, que se convirtió en himno antigubernalmental; sino por el irrespeto a la canción "Dispersos" de Alí Primera, que ellos regrabaron alterando su letra (borraron a Camilo Torres, Livia Gouverneur y al Chema Saher de su versión y le cambiaron su sentido e intención).

Pero entonces nos dijeron que había que apoyarlos, que tenemos que ganárnoslos, que el ska es rebelde, que Caplis es un loco pero Horacio más sensato, que allí hay algunos panas que son chavistas, que es orden de no sé quién, que ellos se disculparon por la canción de Alí, bla bla bla, etc.
Al final, los panas cantaron su canción antichavista desde nuestras tarimas, hicieron que todo el mundo coreara en nuestros eventos la frase "Si van a seguir robando, cambiennos los ladrones" y cobraron su buen chequecito, firmado por el rrrrégimen que tanto adversan.

Es algo así como si metiéramos a Dame Pa' Matala en los conciertos antigubernamentales de Sin Mordaza, ellos cantaran sus canciones pro-revolución, hicieran que todo el público los coreara y aclamara, y todo con transmisión en vivo de Globovisión y VivoPlay. Y para colmo, hasta les pagaran muy bien. ¡Un exitazo, no joda!

Hoy, Desorden Público usa la portada de un disco que está cumpliendo 20 años para promocionar conciertos bien lejos de Venezuela, en Boston y en Los Angeles. Es un disco de 1997 con letras MUY rebeldes y una DURA crítica al puntofijismo. Es considerado por muchos su mejor trabajo por canciones como Allá Cayó, El racismo es una enfermedad, Valle de Balas, incluso le dedicaron una canción a El Chacal.

Y entonces estamos viendo desde nuestro lado análisis sobre los elementos que hay en la portada de un disco diseñado hace 20 años, pero intentando aplicarlos a nuestra realidad actual. Hay quien lo relaciona con el ataque de Oscar Pérez al TSJ, dado que aparece un avión en llamas. Hay quienes lo relacionan con los guarimberos por un muñequito chiquitico que, según algunos, tiene un escudo. Nadie señala, por cierto, que la Torre Norte del CSB que se está quemando es donde queda en la actualidad el despacho del Ministerio de la Cultura.

Por supuesto que, como dicen por allí, uno hubiera agradecido otra portada, otro afiche, dada nuestra difícil situación actual. Eso podríamos pedírselo a camaradas revolucionarios, pero ¿a unos tipos que llevan 18 años contra nosotros?

Caray, yo sé lo sensibles que estamos en estos momentos, pero a Desorden Público hay que criticarle cosas mucho más graves que un afiche. Ellos cambiaron la posición política que tenían para aquel entonces, y se convirtieron en aquello que tanto odiaban. Sus canciones de aquellos días quedaron en nuestros corazones como un triste recuerdo de lo que ellos eran y dejaron de ser.

Critiquémosle su cambio de posición. Critiquemos cómo intentaron destruir una canción de Alí Primera. Critiquemos su banalidad. Critiquémonos a nosotros mismos por estar colocándolos en tarima, con inmensos pagos, las mejores luces y la mejor tecnología, a pesar del rechazo del chavismo de base y de sus ex-fans por razones muy válidas.

Pero, ¿atacar con tanta dureza un afiche diseñado hace 20 años, en el momento cuando ellos tenían una posición que coincidía con la nuestra?

Todo lo contrario: yo siento que ese afiche es nuestro. Yo siento que ese muñequito con el escudo soy yo en 1997. Yo siento que en ese edificio en llamas estaban Ciliberto, Lepage, Piñerúa, Sucre Figarella, Petkoff... (en sentido figurado, por supuesto; yo no estoy de acuerdo con quemar a nadie). Pero ese afiche representaba nuestro sentimiento contra el sistema político, económico y social que existía en aquel momento, y que poco a poco intentamos cambiar desde que Chávez llegó al poder, a pesar de los defectos y errores que muchos puedan señalar.

Quienes cambiaron fueron ellos. Deberían hacerse para sus conciertos un afiche snob, con ellos en la portada mostrándose como viejitos sifrinos chéveres y felices, que se quejan de que no tienen nada para comer al mismo tiempo que viajan por todo Estados Unidos haciendo conciertos para sus fans, luchando por el retorno de aquello contra lo que cantaban.

¿Qué pasará en uno o dos años, cuándo todo se haya calmado, cuando las guarimbas de 2017 sean un recuerdo y Desorden Público vuelva a ser invitado al Suena Caracas, al Fimven o al Son Ara?

¿Veremos a los actuales autores de análisis semiológicos difundiendo nuevos carteles invitando a nuestros confundidos chamos a ir a ver a estos viejitos cantar contra el gobierno?

Aprendamos a mantener la coherencia entre nosotros, a escucharnos y a respetarnos un poquito.

18 de junio de 2017

Principales sitios web de noticias en Venezuela, según Alexa

Desde hace muchos años, el sitio web Alexa mantiene una clasificación de los sitios web de cada país, por una estimación de visitantes. No es exacta ni perfecta, pero es lo más aproximado que existe hasta el día de hoy.  Básicamente, cualquier persona puede ingresar en alexa.com/siteinfo, colocar la dirección de un sitio web y Alexa le dará una estimación de cuán visitado es, y su posición o ranking dentro del país de donde procede ese sitio.

Obviamente, los sitios mejor posicionados en Alexa tienen un número menor.

Se me ocurrió el pasado 15 de junio colocar en Alexa las direcciones de los principales sitios web de noticias venezolanos, y hacer una tabla en base a su posición. En rojo están los sitios web declaradamente chavistas. No estoy incluyendo sitios web de bancos, ni sitios web extranjeros, tales como Google, Facebook, Twitter, Youtube o similares, que obviamente ocupan los primeros lugares.

Lo primero que hay que observar es que, a pesar de las acusaciones de "dictadura" que siempre hay contra Venezuela, casi todos los sitios web de noticias con más visitas son de la oposición. El único medio declaradamente chavista que está en los primeros lugares es La Iguana. Creo yo que eso se debe a que publica noticias de todas las tendencias (tanto a favor como en contra de chavismo), a que incluye noticias de deportes y farándula, y a su forma peculiar de titulación.

Me alegra ver a Alba Ciudad, el sitio web del lugar donde trabajo, entre los 8 principales portales del chavismo. También es la emisora de radio con el sitio web mejor posicionado en Venezuela. Ello a pesar de que sólo trabajamos en él dos personas de forma directa, y de los graves problemas y carencias técnicas que, en general, presenta la emisora.


11 de junio de 2017

El debate sobre la Constituyente: ¡Ni tarifados ni traidores!

El Salón Elíptico de la Asamblea Nacional, lugar donde se efectuaría la instalación de la Asamblea Constituyente. Foto tomada de Primicias24
Desde hace algunas semanas pareciera que hay fuertes discusiones entre quienes somos de izquierda y apoyamos al Comandante Chávez. Amigos y conocidos, personas con quienes he militado y que conozco desde hace 15 años o más, parece que nos hemos dividido en dos grupos: uno que apoya la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y otro que está en su contra.

El debate se ha puesto muy fuerte, y de hecho, hemos leído y escuchado expresiones muy altisonantes en ambas direcciones: muchos de quienes apoyan la ANC, acusan de “traidores” a los que están en contra. Muchos de quienes no la apoyan, acusan de “gobierneros” y “tarifados” a quienes sí lo hacemos.

Por ello, quería dejar en claro mi posición sobre la Constituyente.

En primer lugar, no me considero “tarifado” ni “gobiernero”. Mi decisión de trabajar en un ente público es enteramente mía, y es consecuencia directa de mi posición política. No estoy apoyando a Nicolás Maduro porque trabaje en un ministerio. Es al revés: trabajo en un ministerio por decisión propia, porque es mi forma de apoyar a Maduro. Tengo compañeros de trabajo que son abiertamente opositores, todo el mundo los conoce y los respeta. Sé que hay otros entes públicos donde sí se intenta coaccionar a los trabajadores a manifestar tales o cuales posiciones, pero no es el caso del sitio donde yo trabajo.

Tampoco soy una persona que se calle ante los desacuerdos que pueda tener con decisiones del gobierno. Cualquiera puede buscar mis artículos enAporrea, y va a encontrar desde abiertos apoyos a la revolución, hasta duras críticas contra decisiones puntuales.

Por otro lado, tengo grandes amigos y compañeros de lucha, tanto en el PSUV como en otros partidos y movimientos políticos revolucionarios. Y los voy a seguir teniendo, por muchas coincidencias y desacuerdos que tenga con ellos. Uno no puede limitar o cambiar de amistades de acuerdo a lo que esté ocurriendo en el país, o de lo que alguien piense o deje de pensar sobre alguna decisión o algún actor político.

Por ende, al menos yo no voy a caer en llamar “traidor” a nadie, a pesar de las diferencias que pueda tener con ellos en temas delicados, como la Constituyente. No van a dejar de ser amigos, no voy a dejar de tratarlos ni de saludarlos.

Sin embargo, sí quiero dejar en claro por qué creo que el paso que Maduro tomó con la Constituyente es correcto.

Tal vez sea repetitivo, pero tenemos que recordar que Venezuela es un país repleto de recursos naturales ambicionados por empresas transnacionales y poderes económicos extranjeros. La muerte de Hugo Chávez, a quien llegaron a considerar un líder inderrotable, y el ascenso al poder de Nicolás Maduro, a quien le tienen menos respeto, ha abierto una nueva posibilidad de derrocar al gobierno bolivariano de formas parecidas a como se ha logrado con gobiernos en otras partes del mundo: interviniendo de forma sutil, generando condiciones para que una parte de la población se ponga en contra del gobierno y lo saque, sin tener que recurrir a una intervención militar costosa e impopular.

En diciembre de 2015, la oposición logró la victoria en las elecciones de la Asamblea Nacional, en medio del descontento por las colas y situaciones de escasez de alimentos, que se combinaron con la imposición de algunos candidatos repetitivos y poco populares por parte del Psuv en determinadas regiones, lo que favoreció la abstención.

Sin embargo, la oposición no logró cumplir sus promesas de acabar las colas ni mucho menos las de sacar a Maduro en los seis meses siguientes a su victoria. Tampoco lograron convocar un referendo revocatorio contra Maduro, en parte porque perdieron varios meses en desacuerdos internos sobre cuál era la mejor forma de sacarlo del poder.

Tras desconocer varias decisiones del TSJ, la Asamblea Nacional terminó siendo declarada en “desacato” por el tribunal supremo, y sus decisiones en la actualidad no tienen legalidad alguna. Ni siquiera a Goldman Sachs le interesó su opinión a la hora de comprar bonos de Pdvsa. La AN podrían resolver la situación de desacato de una forma relativamente fácil, ejecutando unos procedimientos para desincorporar a tres diputados del estado Amazonas, pero parecen no estar interesados en hacerlo.

La caída de los precios del petróleo, el contrabando de extracción, la existencia de empresarios inescrupulosos que usaban el control de cambio para enriquecerse aprovechando a funcionarios corruptos; la falta de controles sobre estos empresarios, la corrupción en funcionarios en las fronteras y aduanas y muchas otras causas causaron una severa escasez y una grotesca alza de precios en muchos alimentos y productos de consumo masivo. A todo esto lo llamamos “guerra económica”, y si bien no se puede ocultar que ha habido mucha incompetencia de parte de ciertos funcionarios gubernamentales, la verdad es que esta situación fue aprovechada por empresarios, políticos de derecha y medios de comunicación, coordinados desde el exterior, para aumentar el descontento del pueblo, en un intento para forzar la salida de Maduro del poder.

No es mera especulación mía; es que esta situación se ha repetido en muchas ocasiones, comenzando por diciembre de 2002, cuando se declaró un paro petrolero y empresarial que duró 62 días y repitió muchas partes de este mismo guión. La diferencia es que, esta vez, en 2017, prefirieron hacerlo de forma mucho más silenciosa, sin un líder empresarial y uno sindical que dieran partes de guerra todos los días a las 6 de la tarde.

Maduro respondió aumentando los sueldos y tickets de alimentación varias veces al año; creando los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), un sistema para poder llevar a las familias de los sectores más necesitados los productos más necesarios, y de generar nuevas formas de organización popular que generaran al menos una pequeña parte de los productos necesarios. También Maduro intenta, con los famosos “quince motores”, que los productos que se importaban en la época de la bonanza petrolera se fabriquen en el país. Aunque aún falta mucho para concretarlo.

De allí que la oposición decidió, como si la guerra económica de 2017 fuera poca cosa, llamar nuevamente a “guarimbas” o protestas violentas, esta vez con algunas diferencias respecto a su iteración anterior de 2014:

  • Tienen más experiencia y logística
  • Tienen mejor entrenamiento
  • Tienen dirigentes de oposición mucho más violentos y “resteados”
  • Tienen un apoyo económico mucho más constante de parte del gobierno estadounidense.
  • Aprovechan su inmunidad como diputados o gobernadores para:
    • exigirle a las Fuerzas Armadas que desconozcan a su Comandante en Jefe y den un golpe de Estado
    • apoyar de forma pública y notoria a manifestantes violentos encapuchados, muchos de ellos menores de edad, que utilizan explosivos caseros, morteros y otros implementos contra efectivos policiales y militares.
  • Tienen un apoyo más contundente de organismos multilaterales como la OEA
Llevamos ya 83 muertos en 70 días de protestas violentas. La oposición aprovecha cada nuevo muerto (incluyendo personas que no estaban manifestando e incluso militantes chavistas) para culpar de ello a Maduro y mantener un clima de indignación en sus seguidores, que justifique nuevas marchas y protestas, que a su vez traen más muertos.

Los dirigentes opositores violentos saben que, en un ambiente donde hay 3 o 4 días de protestas semanales, cada uno de ellos con decenas de marchas o concentraciones en todo el país, con decenas de miles de efectivos policiales y militares resistiendo ante muchachos opositores violentos que arremeten contra ellos, es sólo cuestión de tiempo hasta que alguien cometa un error de gravedad: que alguien muy conocido y apreciado pierda la vida, que un error produzca una gran mortandad, que los efectivos se cansen y se nieguen a obedecer órdenes, que un oficial termine cediendo ante presiones (incluyendo las de su propia familia, ofrecimientos de dinero, chantajes), que paramilitares asesinen personas inocentes de forma masiva y se los atribuyan al chavismo.

La contratación de bandas criminales para tomar sectores residenciales y causar temor y zozobra, asaltando y a veces asesinando, se ha vuelto habitual en varios sectores de Caracas. Mucha gente se asusta y se niega a transitar, a ir a trabajar, a viajar, a enviar a sus hijos a clases. El secuestro y quema de camiones ha hecho que el envío de mercancías de un lugar a otro del país se convierta en una labor de alto riesgo, causando más escasez.

Es imposible mantener un país económicamente activo si estas condiciones se alargan por semanas o meses.

En resumen:
  • No tenemos Asamblea Nacional.
  • No tenemos Ministerio Público (en el sentido de que no toma las decisiones que el país necesita).
  • La violencia política y la cantidad de muertos crecen cada día.
  • Grupos delincuenciales son contratados para causar caos en zonas muy visibles.
  • El gobierno tiene que tener cuidado de cómo procede, pues la más mínima acción que parezca violatoria a los derechos humanos puede ser justificativo para cualquier intervención externa.
  • Las redes sociales y los medios digitales se usan para exacerbar el odio entre los bandos.

Maduro intentó por todas las vías ofrecer un camino de diálogo a los opositores, que estos no quieren tomar porque sólo quieren que el gobierno sea derrocado. 

¿Qué más podía hacer Maduro?

Muchos de estos dirigentes políticos de tipo violento tienen expedientes delictivos con cientos de páginas. Ellos estarían detenidos desde hace años, si hubieran cometido estos delitos en cualquiera de los países que hoy nos acusan de ser una dictadura.

Y no me refiero al dirigente político que está contra Maduro y marcha pacíficamente, pues ese es un derecho que cada quien tiene. Me refiero al dirigente político que está organizando grupos de choque con adolescentes, personas en situación de calle y personas de sectores populares, a quienes se les paga, se les entrena, se les dota con explosivos, chopos, armas caseras y otros implementos para colocarlos a confrontar a los cuerpos de seguridad cada dos días, buscando el muerto necesario para que siga la violencia.





Si los dirigentes opositores causantes de estos graves hechos de violencia no quieren dejar de hacer lo que hacen, a pesar de las alternativas y caminos de diálogo que se les ofrece, no podemos quedarnos de brazos cruzados hasta 2018 o 2020, esperando que lleguen nuevas elecciones para sacarlos, mientras vemos cómo los contadores de fallecidos se incrementan día tras día. 

Estos dirigentes son los mismos de siempre:
  • Estuvieron en contra de la Constituyente y del referendo de 1999, del cual provino la Constitución actual, de la que hoy dicen ser defensores.
  • Apoyaron un paro en 2001 contra la ley de Tierras, la de Pesca o la de Hidrocarburos
  • Fueron perdonados el 14 de abril de 2002 en la madrugada por el comandante Hugo Chávez, crucifijo en mano, luego de que ejecutaran un golpe de Estado en su contra.
  • Luego fueron a mesas de diálogo lideradas por José Vicente Rangel.
  • Luego encabezaron el paro de diciembre de 2002, que por 62 días causó penurias a todos los venezolanos.
  • Luego fueron perdonados en febrero de 2003, cuando el país volvió a la normalidad y nadie los arrestó.
  • Luego, en 2004, intentaron dar un golpe de estado usando un centenar de paramilitares descubiertos en una finca llamada Daktari, ubicada en El Hatillo. Hoy el dueño de la finca vive en Estados Unidos, y el jefe policial que detuvo a esos paramilitares es un “chavista disidente”.
  • Luego, también en 2004, encabezaron las primeras guarimbas o manifestaciones violentas, que dejaron 9 personas muertas.
  • Luego, también en 2004, ocurrieron los primeros actos terroristas: bombas en el edificio Caracas Teleport, en el consulado de Colombia, en la embajada de España. Los autores materiales hoy dirigen organizaciones en el exterior que recogen dinero para los guarimberos, y son entrevistados con frecuencia en CNN en Español y otros canales de Miami como héroes, de quienes no se recuerda su pasado terrorista.
  • Capriles estuvo detenido cuatro meses en 2004, pero de nada sirvió: salió peor.
  • Luego, vinieron las protestas violentas de 2007, cuando lo de Rctv.
  • Ese año, como gesto de buena voluntad, el Presidente Chávez de nuevo ofreció un indulto a todos los que habían cometido delitos en 2002 que no fueran de lesa humanidad.
  • Chávez murió en 2013, tras dos años luchando contra una enfermedad, y ni por estar enfermo estos mismos dirigentes opositores dejaron de sabotear su gestión.
  • Luego, vinieron las elecciones presidenciales de abril de 2013. Maduro gana, y nuevamente las mismas caras de la oposición llamaron a protestas violentas, que dejaron nueve muertos.
  • A cambio de detener las protestas, Capriles fue perdonado. Una vez más.
  • Luego, vinieron las guarimbas de 2014, denominadas “La Salida”. Dejaron 43 muertos.
  • Leopoldo López fue juzgado por ser su cabecilla y cumple condena de 13 años, pero todos los demás líderes de “La Salida” fueron perdonados.
  • Luego, en 2017, estas mismas caras encabezan las protestas violentas que llevan 83 muertos

A cada perdón sucedía otra conspiración, y lugo otro perdón: golpes, guarimbas, protestas violentas, amenazas e intentos de paralizar el país a menudo eran respondidos con perdón y diálogo, a lo que de nuevo venía más golpes, guarimbas y violencia.

Todos nos preguntamos si estamos condenados a pasar el resto de nuestras vidas viendo como, cada dos o tres años, vuelven a encabezar la guarimba o el paro definitivo, final y ultimísimo para acabar con el gobierno, ejecutado por exactamente las mismas caras que lo vienen haciendo desde 2001.

Más de un amigo chavista y revolucionario se ha ido del país, porque quiere tener una vida normal y no aguanta vivir y ver crecer a sus hijos en un lugar donde cada dos o tres años terminamos siendo acosados por nuestros propios vecinos, familiares, compañeros de trabajo y de estudios, teniendo que esconder sus preferencias políticas, todo porque las personas que dominan los medios de producción y de comunicación se empeñan cada cierto tiempo en que, ¡esta vez sí!, ¡vamos a tumbar a Maduro!



Y cuando ves la lista de víctimas en años como 2013, 2014 o 2017, vemos que la mitad o más son personas que no participaban en las manifestaciones. En muchos casos, eran personas que simplemente pasaban en un lugar, que se asomaron a ver, que trataban de pasar por una barricada, que conducían normalmente por una avenida y los sorprendió una bala asesina, una guaya, un obstáculo en la vía. En muchos casos, eran camaradas chavistas. Y luego de morir, su nombre es usado por opositores desinformados y manipulados por los medios, quienes afirman falsamente que fueron asesinados por la Guardia Nacional, por la Policía, por una lacrimógena disparada por Maduro.

¡Ya basta! ¡Es hora de ejecutar acciones más punitivas! No estamos hablando de volvernos una dictadura ni de violar derechos humanos, ¡sino simplemente castigar a esos rostros repetitivos que, desde hace 18 años, se han empeñado en acabar con nuestra paz!

En marzo de 2017, antes de que comenzaran las guarimbas, el gobierno intentó, a través del TSJ, remover la inmunidad a los parlamentarios responsables de diferentes delitos, pero la Fiscal General de la República y muchos aliados del gobierno, tanto a nivel nacional como internacional, se mostraron muy preocupados por esta acción, que se parecía mucho a la disolución de un congreso. Que se parecía a una dictadura. Que fue denominada “ruptura del hilo constitucional”.

Así que, a finales de marzo, hubo que echarla para atrás. ¿La consecuencia? La oposición interpretó el gesto de Maduro como debilidad y el 1 de abril de 2017 inició las nuevas guarimbas.

La Fiscal General de la República ha tenido muy poco interés en ir contra los cabecillas de estas protestas violentas, y normalmente libera a más del 90 por ciento de las personas que son aprehendidas por los cuerpos de seguridad. Los diputados que organizan a los grupos violentos gozan de inmunidad, al igual que el gobernador de Miranda, y sin la intervención directa de la Fiscalía General, es muy poco lo que puede hacerse contra ellos para detenerlos y juzgarlos.

Constituyente como vía para "destrancar el juego"


De allí que el Presidente activó la Asamblea Nacional Constituyente, como única vía para lograr destrancar el juego.

La ANC ostentará el poder constituyente originario y tendrá atribuciones prácticamente ilimitadas sobre cualquier poder establecido. Una vez que la Asamblea Nacional Constituyente quede instalada, Maduro podrá ir a ella y hacer sus propuestas. La ANC debatirá y aprobará lo que ellos consideren conveniente.

¿Qué acciones propondrá Maduro desde la ANC?

Asumiendo que estamos en una guerra y que Maduro es el comandante de las fuerzas del chavismo, es obvio que él no debería adelantar cuál será su próximo paso, tal y como la oposición tampoco lo está haciendo. Maduro podría proponer la remoción de las inmunidades parlamentarias o el antejuicio de mérito a determinadas personas, la reestructuración de la Fiscalía General o la remoción de su cabeza, la realización de elecciones anticipadas de determinados poderes públicos, la relegitimación de todos los poderes… son muchas las posibilidades que puede tomar.

No sé cuáles serán esas decisiones, pero supongo que deben conducir a la detención y el enjuiciamiento de una serie de personas responsables de toda esta violencia política. 

¿Qué otra cosa podría hacer Maduro? ¿Renunciar a la Presidencia, convocar a elecciones generales y que el país probablemente termine entregándose a las manos de un gobierno de derecha que arrase con todos los planes sociales y avances logrados en 18 años de gestión? Un gobierno de este tipo nos fusilará juntos a todos, seamos del Psuv, PCV, Redes o Marea Socialista. Y no se molestará en colocarle cartelitos de “tarifados” o “traidores” a las fosas comunes en donde depositen nuestros cadáveres. Tampoco vendrán a rescatarnos ninguno de los que se escandalizan hoy desde la Comunidad Internacional por las decisiones de Maduro. Ni siquiera vendrán a inspeccionar nuestros cadáveres, para ver qué fue lo que nos mató.

Veo a muchos compañeros preocupados, alegando en algunos casos que la Constitución de 1999 no debe cambiarse, por ser parte del legado de Chávez. Un argumento bastante débil considerando que el propio Comandante Chávez intentó reformarla en 2007. Y él mismo, al perder la reforma, dejó abierta la posibilidad de intentar reformarla de nuevo en el siguiente período presidencial.

Otros exigen que se haga un referendo previo antes de ir a la Constituyente. Ya se ha explicado numerosas veces que los artículos 347 a 349 no mencionan la necesidad de ir a un referendo previo, y que esta posibilidad se planteó en el debate constituyente de 1999, pero no se aprobó por verlo innecesario. De cualquier forma, Maduro colocó en las bases comiciales que habrá un referendo una vez termine la ANC, para que el pueblo apruebe la nueva Constitución.

Hay personas que están en desacuerdo con la visión del Maduro sobre la Constituyente. Unos critican la elección de constituyentes por sectores. Otros tenían una visión más romántica sobre la misma: una constituyente del poder popular, con poca participación de las burocracias y de los partidos, desarrollada en un ambiente más calmado y menos polarizado. 

Sí, yo también estoy de acuerdo en que nunca imaginé que una Constituyente pudiera desarrollarse en medio de condiciones parecidas a una guerra. Pero vuelvo e insisto: esta Constituyente se está convocando de forma urgente para detener la caída libre que Venezuela tiene en este momento, rumbo a una guerra civil. Su función, más que generar una nueva Carta Magna, es la de lograr las condiciones para destrancar el juego, restaurar el funcionamiento de todos los poderes públicos, detener a los causantes de la violencia y traer de nuevo la paz y cierta normalidad a la nación.

Sobre las discrepancias legales y políticas, yo no niego que pueda haberlas. Pero es que a mí, como ciudadano, como persona, me preocupa la enorme cantidad de muertos que hay producto de las protestas violentas, y el hecho de que aquellos dirigentes opositores que abiertamente están causando esta mortandad, lo siguen haciendo sin que nadie pueda detenerlos. Camaradas, ¡estamos yendo directamente a una guerra! Y lamentablemente, tampoco he leído de ustedes alguna propuesta seria sobre cómo evitarlo.

Si la única forma de no ir a una guerra es aprovechando los poderes ilimitados que dará una Constituyente, ¿desaprovecharemos esta última oportunidad por un legalismo, una inconformidad, por el maltrato de algún ministro o porque no nos guste algún dirigente local o regional del Psuv?

El que yo apoye la Constituyente no significa que me agraden el 100 por ciento de las decisiones que toma Maduro o algunos miembros de su equipo. Pero pienso que él, hasta ahora, se ha mostrado como un líder que escucha y que, en diferentes ocasiones, ha estado dispuesto a rectificar cuando ha hecho falta. Creo que tenemos que confiar en él, y creo que hay que respetar al comandante de un país en la situación que vivimos: una situación muy próxima a una guerra, con un adversario ―un Imperio gigantesco, el más poderoso de la Historia― que se abalanza con todas sus fuerzas contra todos nosotros, con el fin de adueñarse de nuestras nación, sus recursos y riquezas.

Con esto no estoy llamando a abstenerse de discrepar. 

Estoy llamando a apoyar a Maduro en medio de las difíciles y controversiales decisiones que podrían tomarse en el marco de la Asamblea Nacional Constituyente, y a presentar ante él, ante su equipo y ante la futura ANC aquellas advertencias, discrepancias y desacuerdos que podamos tener, sin olvidar quién es nuestro aliado, y quienes son nuestros enemigos que quisieran vernos muertos. 

Creo que Chávez lo llamó de esta manera: “irreverencia en la discusión, lealtad en la acción”.

Es mi humilde opinión sobre el tema. Mis respetos a todos los camaradas, concordemos o no en estos temas difíciles.

7 de mayo de 2017

Bases de datos del Estado: Nuestra lealtad no puede convertirse en excusa para la incompetencia


Entre viernes y sábado, un grupo de personas llamados "Los Pingüinos" aseguraron haber ingresado a la base de datos del Carnet de la Patria, publicando información privada de numerosos camaradas allí almacenada, incluyendo la mía. No hay duda alguna de que estas personas, de alguna forma que aún no ha sido informada oficialmente, lograron tener acceso a la base de datos del Carnet.

Es una demostración más del nivel de fascismo de un pequeño grupo extremista de la oposición, que está empeñado en hacer acciones cada vez más hostiles y violentas. Si el gobierno de Maduro respondiera violencia con más violencia, entraríamos directamente en la ruta de una guerra civil y de una masacre entre hermanos, que en poco se diferenciaría con el genocidio de Ruanda en 1994.

Por ello, aplaudo todos los esfuerzos de Nicolás Maduro y su gobierno por colocar el diálogo en primer lugar y mantener las puertas abiertas a los grupos opositores diversos, como vía para intentar lograr la paz.

Sin embargo, es mi deber como revolucionario, chavista, informático y defensor de este proceso llamar fuertemente la atención al gobierno del Presidente Nicolás Maduro por los pobres niveles de seguridad informática que se mantienen en bases de datos de gran importancia para el país.

Hasta ahora, la única respuesta extraoficial que he encontrado tras la publicación hecha por estos opositores fascistas, es un mensaje anónimo esparcido en Whatsapp, que dice cosas como: "¡Desmentido! *No fue Hackeada* la Base de datos del _Carnet de la Patria_ esta intacta. Sólo accedieron a nivel superficial de consulta donde colocaron dirigentes emblemáticos mas no accedieron a la base. La base de datos del Carnet de la Patria está blindada".

Sabemos que el mensaje tiene como principal finalidad tranquilizar a quienes creyeron el falso mensaje de los pretendidos "hackers", de que todos los datos del Carnet de la Patria supuestamente fueron eliminados. Pero también pareciera estar evadiendo responsabilidades.

Y es que el mensaje no reconoce que SÍ HUBO UNA GRAVE FALLA DE SEGURIDAD EN EL CARNET DE LA PATRIA, que permitió que individuos fascistas entraran a la base de datos del Carnet, robaran datos de numerosos camaradas y los publicaran, con todas las terribles consecuencias que implica la violación de nuestra privacidad en un momento como este: continuas llamadas telefónicas, amenazas, la publicación en redes sociales y de mensajería de la dirección fisica de los señalados, el uso de estos datos para intentar penetrar a otras bases de datos, y el uso de esta información para intentar amedrentarnos a nosotros y a nuestras familias.

En estos momentos de alta conflictividad, mi foto y datos personales, y los de otros camaradas, circulan en grupos de Whatsapp de la oposición, llamando a agredirnos donde nos vean.

Hay quien insiste en que es falso que haya habido algún robo de información. Al respecto, debo acotar que la data publicada por los fascistas en Twitter, incluyendo mi foto, coincide en su totalidad con la data que suministré el día que fui carnetizado en un operativo realizado en la Biblioteca Nacional.

No es la primera vez que esto pasa. ¡Y no nos intimidarán! Seguiré y seguiremos luchando hombro a hombro, defendiendo este proyecto en el que creo, como única vía para lograr la paz, acabar con la pobreza y con la desigualdad social, en el camino socialista por el cual hemos votado.

Pero camaradas: NUESTRA LEALTAD NO PUEDE CONVERTIRSE EN EXCUSA PARA LA INCOMPENTENCIA. Es absolutamente INADMISIBLE que el personal que mantiene nuestros sistema informáticos y bases de datos tan delicadas como la del Carnet de la Patria, se tome a la ligera la seguridad, el mantenimiento y la preservación de nuestros datos personales.

No es la primera vez que bases de datos nuestras son vulneradas. En 2015, atacantes lograron entrar a la base de datos del Seniat valiéndose de las deficientes metodologías de recuperación de contraseña, entrando a los datos de numerosos revolucionarios y publicando direcciones, teléfonos e incluso haciendo declaraciones falsas a camaradas y figuras mediáticas como Larissa Costas, Pedro Carvajalino, Anais Rodríguez y muchos otros, incluyéndome.

En aquella ocasión, diferentes camaradas afectados emitieron todas las alertas en privado, haciendo contacto con ministros y otros funcionarios con el fin de que este grave problema de seguridad fuera corregido. Pero los problemas con la base de datos del Seniat se repitieron en 2016, sorprendentemente.

Hace unas pocas semanas, atacantes nuevamente penetraron, al parecer usando las bases de datos del Instituto Venezolano de Seguros Sociales, a las nóminas de varios ministerios e instituciones públicas, publicando datos personales de cientos de trabajadores.

Y ahora, ocurre lo del Carnet de la Patria. 

Comprenderán que no puedo mantener en privado mi indignación, como ya lo hice varias veces en el pasado.

Sabemos que pudieron ser muchas las causas de estas fallas de seguridad: un trabajador desleal, un infiltrado, alguien que cede a la corrupción, una falla de software no detectada. Lo que molesta son estas fallas TAN REITERADAS, a veces causadas por la improvisación y las exigencias de hacer las cosas de un día para otro, sin la necesaria planificación, sin establecer políticas de seguridad y sin buscar a personas con la experiencia y lealtad necesarias, en la cantidad suficiente.

Es en parte por estas razones que camaradas del PCV se negaron a entregar los datos de su militancia al Estado venezolano: por una desconfianza natural, por lo fácil que ha sido en el pasado que las mismas se vulneren y publiquen.

Si el estado revolucionario no puede asegurar que nuestros datos personales puedan mantenerse en privado, deberían eliminarse de las bases de datos las direcciones, teléfonos e información que pueda ser usada por el fascismo, o comprenderse que determinadas personas opten por no sacarse el Carnet, dado el peligro de que su información sea publicada. Quienquiera que arremeta contra un camarada o pretenda excluirlo de cualquier plan o beneficio social por haber tomado la decisión de no sacarse el Carnet de la Patria, es tan fascista como aquellos que están publicando nuestros datos personales para arremeter contra nosotros.

A pesar de mis dudas, hace dos meses me saqué el Carnet de la Patria (que aún no me ha sido entregado en físico), dando un voto de confianza a este noble e importante esfuerzo del Presidente Maduro para poner orden en la información proveniente de casi 30 misiones socialistas, poder medir de forma realista su alcance y poder mejorarlas enormemente.

Pero pido a quienes son responsables de su mantenimiento y su seguridad, así como a los responsables directos de cualquier otra base de datos del Estado, y a los responsables de entes del Estado que fijan políticas para la seguridad de la información de todas las instituciones públicas, tomarse en serio su trabajo, mejorar las políticas y entender que están trabajando con los datos del bravo y valiente pueblo de Simón Bolívar.

De su competencia, puede depender hasta la vida de personas inocentes.

¡Sean responsables!

3 de abril de 2017

¿Fue un "teatro" la controversia entre la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Justicia?

El viernes en la mañana, el país entero se llevó una inmensa sorpresa cuando la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, anunció públicamente sus desacuerdos con las sentencias 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia, alegando que las mismas constituían una "ruptura del hilo constitucional".

Luisa Ortega Díaz. Foto: Unión Radio / Flash JC.
Aunque ambas sentencias surgían por temas distintos, ambas tocaban el tema de la Asamblea Nacional, que desde julio de 2016 fue declarada en desacato por el TSJ tras haber juramentado como diputados a 3 candidatos del estado Amazonas cuya proclamación estaba suspendida mientras se investigaban presuntas irregularidades, respaldadas por grabaciones que eran conocidas por todo el país. La proclamación era muy importante porque esos tres diputados adicionales le daban a la oposición la mayoría absoluta en el Parlamento, y la capacidad de modificar leyes orgánicas.

La larga sentencia 155 anunciaba, en un pequeño párrafo de 4 líneas, que la inmunidad parlamentaria de los diputados quedaba suspendida mientras la Asamblea Nacional continuaba en desacato, y la sentencia 156, surgida por la necesidad de aprobación de la Asamblea Nacional para que Pdvsa pudiera constituir nuevas empresas mixtas, señalaba en otro pequeño párrafo de 4 líneas que la Sala Constitucional del TSJ asumiría competencias parlamentarias mientras la Asamblea siga en desacato.

Estos dos puntos, en particular el último, fueron tomados por el planeta entero como un anuncio de que la Asamblea Nacional había sido "anulada" y de que, por lo tanto, había un golpe de Estado en Venezuela (más concretamente un "autogolpe"), al cual comenzaron a llamar "Madurazo" imitando el nombre dado a la disolución del congreso que Alberto Fujimori realizó en 1992, el llamado "Fujimorazo".

Pocas  horas después, el Presidente Maduro anunció que se utilizaría un mecanismo previsto en la Constitución, el Consejo de Defensa Nacional, para reunir a las cabezas de los poderes públicos y solucionar la discrepancia. Con la participación remota de la propia Fiscal General, ese mismo viernes en la noche se reunieron las cabezas de los Poderes Públicos y, en la madrugada, anunciaron haber resuelto el problema.

La solución se dio a conocer en la mañana del sábado: los párrafos más controversiales de ambas sentencias, en torno a las competencias y la inmunidad de la Asamblea Nacional, estaban siendo removidos.

De inmediato, todos comenzamos a meditar qué fue lo que pasó aquí. A los chavistas el tema nos preocupó, porque esto significa que una decisión tan trascendental como el que un poder público asuma temporalmente las funciones de otro, parece que no fue una decisión concertada ni planificada.

De alguna manera muchos nos imaginábamos, tal vez influidos por los medios de comunicación, que el Presidente de la República, Nicolás Maduro; el Presidente del TSJ, magistrado Maikel Moreno y tal vez algún grupo de altos líderes del gobierno, incluyendo la Fiscal General, se reunirían o al menos se comunicarían entre ellos antes de emitir una sentencia tan importante como esa, escogiendo cuidadosamente el momento y el mecanismo para tomar esa decisión.

Los opositores, por su parte, comenzaron a "explicar" el domingo su teoría de qué había pasado. Ellos señalaban con maestría que, supuestamente, hay una especie de gran mesa donde Maduro, Luisa Ortega Díaz, Maikel Moreno, Diosdado, Tibisay y demás "cabezas del chavismo" se reúnen todas las noches para planificar todo lo que hacen.

Así nos hacen imaginar Prodavinci y Runrunes las supuestas reuniones secretas
de los líderes del chavismo. Cortesía Los Simpson/Fox
Estos opositores nos aseguran que las palabras de Ortega Díaz fueron planificadas por Maduro: todo supuestamente era "un teatro" en el que a ella se le asignó un papel, para que cundiera el caos por unas horas y Maduro entonces pudiera llegar como el gran conciliador demócrata, el pacificador que arribó para salvarnos a todos. El objetivo, según los que difunden esta alocada teoría, es demostrar a la comunidad internacional que Maduro es un demócrata y que Venezuela no es una dictadura, sino un país donde hay independencia de poderes.

Por supuesto que esta teoría me parece estúpida. Y quiero explicar por qué.

Tenemos que contextualizar el momento en el que estábamos. Mientras se emitía la primera sentencia 155, simultáneamente se libraba una espectacular batalla diplomática en la Organización de Estados Americanos (OEA), con su secretario general, Luis Almagro, haciendo lo imposible para lograr que se apruebe la aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela, lo que implicaría sanciones que empeorarían notablemente la situación del país y nos conduciría inevitablemente a una crisis humanitaria.

La canciller venezolana Delcy Rodríguez hizo inmensos esfuerzos para evitar que Almagro lograra activar
la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela. Foto: OEA
Engranajes y presiones se movían por todos lados. Al menos dos congresistas estadounidenses amenazaron públicamente a tres países (El Salvador, República Dominicana y Haití) de que Estados Unidos les retiraría ayudas financieras si continuaban apoyando a Venezuela. Pequeñas islas del Caribe eran presionadas por el Imperio más poderoso de la historia para cambiar su voto. Por su parte, Maduro también se comunicó telefónicamente con los presidentes de México y Panamá para intentar hacerlos razonar.

De alguna forma, Almagro y sus aliados lograron subir los votos contra Venezuela de 14 a 20, acercándose mucho a los 24 necesarios para aprobar la Carta Democrática.

Sin embargo, luego de un duro y emocionante debate de varias horas en el Consejo Permanente de la OEA, finalmente los países antivenezolanos no pudieron lograr los votos necesarios para aprobar la aplicación de la Carta Democrática contra nuestro país. Sencillamente muchos países no estaban convencidos de que seamos una dictadura, o que nuestra democracia corriese peligro.

Foto: EOA
Pero entonces, el miércoles en la noche, cuando los venezolanos todavía celebraban el éxito en la OEA, con las sillas todavía calientes luego de horas de debate, de pronto la Sala Constitucional del TSJ emite una nueva sentencia, la 156. 

En principio parecía una sentencia aburrida más, en torno a la constitución de empresas mixtas, cuya aprobación requiere intervención del parlamento venezolano. Básicamente la sentencia decía que, mientras durase el desacato del Parlamento, la Sala Constitucional se encargaría de aprobar las empresas mixtas, requiriendo al Ejecutivo toda la documentación necesaria para su análisis y aprobación.

Hasta allí todo bien. Nada nuevo, que no se hubiera aprobado previamente en otras sentencias emitidas por el TSJ a solicitud del Poder Ejecutivo. Total, el gobierno requería seguir trabajando en medio de esta dura guerra económica que vivimos, pero tenía impedimentos por la negativa de la Asamblea Nacional a trabajar.

Pero en esa sentencia, de pronto aparece un parrafito muy extraño, diciendo:

4.4.- Se advierte que mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, para velar por el Estado de Derecho.

En otras palabras, la Sala Constitucional del TSJ asumirá las competencias de la Asamblea Nacional.

Aunque en lo personal estoy de acuerdo con ese parrafito, hoy sabemos que era innecesario. El asunto principal tocado por la sentencia (la autorización para crear empresas mixtas) no requería ese parrafito. Ya se han emitido otras sentencias en las que la Sala Constitucional ha resuelto problemas similares, indicando que el TSJ asumiría una función particular de la Asamblea Nacional mientras haya desacato. Nadie había hecho mayor escándalo al respecto. El problema es que este parrafito diciendo que el TSJ asumirá todas las competencias parlamentarias, creaba un ruido inmenso, innecesario. Era muy fácil que la derecha lo usara para creer a cualquier incauto, que Venezuela había abolido la Asamblea Nacional.

En términos beisbolísticos, era un pitcheo muy fácil de atajar, que la oposición no peló y bateó con todas sus fuerzas. Le gritaron  al mundo:

"¡¡¡AL FIN!!! ¡¡¡NO HAY DUDA!!! ¡¡¡HAY DICTADURA EN VENEZUELA!!!"

En la mañana del jueves, el diputado Julio Borges, presidente autoproclamado del Parlamento venezolano, dio una rueda de prensa en la que afirmaba que había un autogolpe o golpe de Estado. Rompía la sentencia ante las cámaras, pedía pronunciamientos de las Fuerzas Armadas y de las comunidad internacional.

Foto: Agencias
Medios gigantescos como CNN en Español, El País de España, Clarín de Argentina o El Nuevo Herald de Miami, o hasta la propia combinación Google-Wikipedia, clamaban que en Venezuela había un autogolpe.

Almagro estaba feliz. Extasiado. Casi simultáneamente a la rueda de prensa de Borges, emitía un comunicado a través de la página oficial de la OEA, denunciando un "auto golpe" en nuestro país. "Aquello que hemos advertido lamentablemente se ha concretado", señalaba el texto. "La Carta Democrática Interamericana debió haber sido accionada con rigurosidad para no lamentar otro golpe de Estado", dijo después, dándose la razón a sí mismo y regañando a todos los países que no le habían dado apoyo. Hasta se dio el tupé de citar frases del prócer Artigas en su comunicado.

Todos nos imagínabamos a Almagro con los ojos desorbitados, una sonrisa macabra y una camisa de fuerza, como el propio Bob Patiño cuando se lo llevan preso, gritando: "¡Se los dije! ¡Se los dije! ¡Yo se los decía! ¡Maduro es un dictador! ¡Siempre lo supe! ¡Pero ustedes no me hacían caso!".

Luis Almagro, perdón, Bob Patiño. Cortesía Los Simpson/Fox
Pronto, al menos quince países comenzaron a emitir comunicados expresando su "preocupación" por lo ocurrido. Algunos, como Perú, hasta retiraron a su embajador. La Unión Europea, Mercosur, la Cidh y seis países de Unasur emitieron comunicados contra Venezuela. Quienes estábamos pendientes de las noticias sentíamos que el mundo se nos ponía en nuestra contra.

Almagro lo sabía, y aprovecho esto para pedir un nuevo Consejo Permanente contra Venezuela. Para él, era obvio que ahora sí tendría los votos, y lograría lo que siempre pidió: invocar la Carta Democrática contra nuestro país.

Pocos quisieron escuchar las razones de la decisión. Ni siquiera leyeron en la sentencia la frase "...mientras persista la situación de desacato", que señalaba su carácter temporal. Mucho menos preguntaron por qué la Asamblea Nacional está en desacato, ni les importaba saber que era la propia Asamblea la que podía salir del desacato haciendo unos trámites que tardarían, a lo sumo, un par de días.

Nosotros publicamos un artículo en Alba Ciudad, llamado "¿Hay un golpe de Estado en Venezuela?", que tuvo más de 120 mil visitas en tres días y en el que intentábamos explicar a una audiencia internacional todo lo que había pasado en la Asamblea Nacional de Venezuela desde diciembre de 2015.  Pero, ante la orquesta de gigantescos medios internacionales que convencían a millones de personas en todo el mundo de que en Venezuela había un autogolpe, debo reconocer que no tuvimos mayor efecto.

¿Por qué nadie nos escuchaba? Isaías Rodríguez, profesor en derecho constitucional, explicó que en la mayoría de los países europeos, donde los sistemas son parlamentarios y no se entiende mucho sobre nuestras leyes, el que se alegue que la Asamblea Nacional fue abolida o anulada es considerado algo gravísimo, terrible, una hecatombe. De hecho, aunque él no estaba de acuerdo con las afirmaciones de "ruptura" del hilo constitucional, tampoco estaba de acuerdo con la suspensión de la inmunidad parlamentaria plasmada en una de las sentencias.

Ese mismo jueves, el Presidente Maduro apareció en dos actos televisados; en uno, condecoraba al embajador saliente de Arabia Saudi en Venezuela. En otro, daba la despedida al presidente de la CAF en el país. En ninguno de los dos actos se refirió a la nueva sentencia 156. El día anterior, en otro acto público, Maduro sí se había referido a la sentencia 155, y dijo que, si bien la consideraba "histórica", iba a solicitar a la Procuraduría analizarla para entender bien su alcance y atribuciones.

El viernes en la mañana, luego de que la Fiscal Ortega Díaz señalara públicamente que tenía objeciones con ambas sentencias, se formó un gran escándalo dentro del chavismo. Muchos la señalaban en Twitter como traidora, vendida, escuálida, catira oxigenada. Apelativos similares surgieron contra la abogada revolucionaria Eva Golinger, cuando también manifestó en Twitter que la separación de poderes debía mantenerse. El mundo entero, pendiente de nosotros, veía cómo nos despedazábamos en las redes sociales.

Es terrible ver ese comportamiento de nuestra "tropa", cada vez que un revolucionario manifiesta un desacuerdo con algo. Rápidamente todo el país había olvidado que, sólo 7 días antes, Ortega Díaz había encabezado la presentación del Informe de la Comisión por la Justicia y la Verdad, en cuyas 800 páginas se muestra la historia de cientos de revolucionarios torturados o asesinados en la Cuarta República y se señala con nombre y apellido a los funcionarios policiales que realizaron torturas y asesinatos durante este oscuro período. Algo donde ella está arriesgando su vida, porque todos sabemos que, si este gobierno cae y se monta uno de derecha, todos esos asesinos querrán cobrar venganza.

Aún no hemos aprendido que, entre revolucionarios, puede haber desacuerdos, y que esto no significa el fin del mundo. La verdad es que los desacuerdos siempre existirán, porque somos humanos y eso está en nuestra sangre. El chavismo, además, es extremadamente diverso y amplio, nos guste o no. De hecho, ojalá hubieran mejores formas de expresar los desacuerdos, porque quienes estamos abajo muchas veces no tenemos como denunciar cosas graves que están pasando. No nos queda otra sino usar redes sociales,  Twitter, Aporrea y similares, y a menudo somos acusados de ultrosos, contrarrevolucionarios, ultracríticos, infiltrados, revolachas y traidores por hacerlo.

¡A veces provoca simplemente mandarlo todo al carajo!

Pero entonces recordamos que, de esta revolución, depende el futuro de nuestros hijos y nuestro país. Y preferimos un millón de veces este proceso con sus defectos y problemas, así muchas veces no nos escuchen o nos llamen traidores, antes que permitir el ascenso de un gobierno de derecha que nos pondrá a todos juntos en la misma fosa común.

¿Por qué Maduro no pudo ser el autor de la sentencia 156?


En la tarde del viernes, el Presidente Maduro asistió a la clausura del evento Venezuela Digital 2017. Y era inevitable que se refiriera a la sentencia y las palabras de Ortega Díaz, dada la conmoción que había en el país. Allí señaló que no sabía nada de la sentencia hasta que fue publicada, e inmediatamente, muchos opositores comenzaron a acusarlo de mentiroso.

Yo, en cambio, creo que decía la verdad.

Foto: AVN
En primer lugar Maduro, como Presidente de la República y responsable de la política exterior del país, fue el líder de las acciones de defensa de Venezuela en el Consejo Permanente de la OEA. Sólo él y su equipo saben de los enormes esfuerzos que hicieron para evitar la activación de la Carta Democrática. A nivel diplomático, debió ser un trabajo descomunal, teniendo en cuenta el imponente enemigo que tenían: los Estados Unidos y sus aliados, entre ellos países tan fuertes e influyentes como Brasil, Argentina, México o Colombia, entre muchos otros.

Maduro, además de ser compañero y alumno de Hugo Chávez, fue Canciller por seis años y medio. Fue diputado por seis años. Fue presidente de la Asamblea Nacional. Él aprendió de Chávez a ser un estratega. Él, como excanciller, sabe muy bien el efecto que un parrafito como el de la sentencia 156 podía tener en la comunidad internacional. En el supuesto de que Maduro hubiera mandado a hacer esa sentencia, estoy seguro de que él no hubiera estado de acuerdo en colocar en ella el párrafito 4.4 dándole al TSJ las atribuciones de la Asamblea. Y mucho menos publicar ese parrafito en un momento tan delicado como este.

Por otro lado, no nos estamos jugando sólo nuestra revolución. Ecuador estaba cerrando la campaña electoral de sus elecciones presidenciales, con un final muy cerrado entre el banquero Guillermo Lasso y el candidato de la Revolución Ciudadana, Lenín Moreno.

Y la prensa de ese país no desperdició la noticia de la supuesta "dictadura" en Venezuela, para crear tremendos titulares el viernes asustando a los votantes, dando a entender que lo mismo que pasaba en Venezuela ocurriría en Ecuador si ganaba Lenín Moreno, el candidato del Movimiento Alianza País (partido de Rafael Correa):


Finalmente el domingo Lenín Moreno venció, pero por apenas 200 mil votos y con amenazas de protestas violentas por parte de su contrincantelo que nos da una idea de lo peligroso que puede ser una noticia como esta para países aliados.

Lo que intento decir, es que es absurdo creer que Maduro haya orquestado todo lo que pasó la semana pasada. Que haya redactado una sentencia con un párrafo que, innecesariamente, ponía en peligro nuestra victoria en la OEA y echaba a la basura todos nuestros esfuerzos para evitar la activación de la Carta Democrática.

Ese parrafito podría haber causado el ascenso al poder del banquero y empresario Guillermo Lasso en Ecuador: una victoria para la derecha que hubiera sido muy desmoralizante y peligrosa para todas las revoluciones del hemisferio. Hubiera sido un golpe muy duro para el pueblo ecuatoriano, que perdería importantes avances sociales. Un voto menos en la OEA, en Unasur y en Celac. Una peligrosa pérdida en el ALBA. Un riesgo grave para Julián Assange y el proyecto Wikileaks. Y todos los pueblos latinoamericanos nos señalarían a nosotros como los culpables.

Es mucho más absurdo pensar que Maduro, en esa supuesta mesa de reuniones secreta del chavismo, haya "ordenado" a la Fiscal aparecer ante los medios para inventar un escándalo. Y que ella hubiera aceptado esa orden.

Yo tiendo a creer que el TSJ emitió esa sentencia por voluntad propia y sin coordinación alguna con otros poderes públicos. Recordemos, además, que el Tribunal Supremo tiene una Justa Directiva nombrada hace pocas semanas. No hace falta ser jurista para darse cuenta que su nuevo Presidente, Maikel Moreno, y la nueva Sala Plena parecen tener un estilo muy distinto al que tenían Gladys Gutiérrez y sus otros predecesores.

También tiendo a creer que la Fiscal General, por convicción propia, basándose en sus conocimientos legales, vio que esas sentencias tenían errores graves en su opinión, y tal vez no tenía canales para hacer la denuncia (ya el 24 de marzo había expresado públicamente su frustración de que el Presidente Maduro no hubiera acudido al acto del Comité por la Justicia y la Paz). Y, en esas circunstancias, prefirió hacer lo que hizo para intentar hacer llegar el mensaje.

El retiro de los dos o tres párrafos en esas sentencias pareciera haber calmado las aguas a nivel internacional. Las amenazas de "guarimbas" o protestas violentas en nuestro país también parecen haberse apaciguado, luego de que el viernes y sábado ocurrieran protestas relativamente menores, pero que los medios internacionales amplificaron, poniéndolas por encima de hechos mucho más graves, como la quema del congreso de Paraguay, que dejó un muerto y numerosos heridos.

Habría que sentarse a pensar qué hubiera pasado si Ortega Díaz no hubiera hecho lo que hizo... ¿cómo lidiar con la activación de la Carta Democrática y sus sanciones políticas, económicas y comerciales? ¿Cómo lidiar con guarimbas y protestas violentas en las calles? ¿Y con decenas de países y organizaciones multilaterales dándonos las espaldas, retirando sus embajadores, rompiendo relaciones, prohibiendo el comercio con nosotros?

Eso sí: Todos hubiéramos preferido que Ortega Díaz se hubiese comunicado directamente con el Presidente de la República y con el Presidente del TSJ por algún canal directo y apropiado. Desconozco si ese canal existía; espero que ahora sí exista. Espero no sea un grupo de Whatsapp, porque los tendrían muy monitoreados en el Imperio.

Espero que vayan apareciendo nuevos canales, para que las personas más indefensas y vulnerables también puedan hacer llegar sus preocupaciones.

Y espero que nosotros podamos madurar más: una diferencia no es el fin del proceso. No es algo que cause que todos debamos chocar las cabezas contra el muro hasta reventárnoslas.

El que alguien exprese un desacuerdo público no significa necesariamente que sea un traidor. Todo lo contrario, tal vez lo está haciendo por lealtad y por querer que este proceso salga adelante.

Todos cometemos errores. Sólo que hay algunos errores que no tienen mayor relevancia y hay otros que, como en el efecto mariposa propuesto por Edward Lorenz, pueden causar un tornado en el otro lado del mundo como consecuencia del simple aleteo del más pequeño insecto. O de un minúsculo parrafito.

¡Lo importante es corregir esos errores y seguir adelante!

21 de marzo de 2017

El enemigo no es el Big Data, sino el Imperialismo


¡Estoy muy contento! Al fin veo que los medios de comunicación y los líderes del chavismo venezolano están siendo críticos con las redes sociales y están denunciando la capacidad de espionaje y manipulación que ejercen sobre cada uno de nosotros, luego de siete u ocho años en los cuales las comunidades tecnológicas y de software libre nos hemos mostrado muy críticas en la forma como el gobierno ha manejado el tema (véase, por ejemplo, los artículos "Twitter y Blackberry son una moda, la atención a la gente no puede estar construida sobre una moda" publicado en mayo de 2010; "Redes sociales en Venezuela", publicado en mayo de 2013; o "La mejor red social la creó Hugo Chávez", publicado también en esa fecha).

Parece que ya están quedando en el pasado los tiempos en que, quienes pedíamos que cesara el excesivo uso de emblemas de Facebook, Apple o Microsoft en nuestros medios de comunicación públicos, éramos calificados de "retrotecnológicos", "revolachas" y otros adjetivos denigrantes incluso desde los medios del Estado.

Y es que a cualquier estudiante de informática que sepa cómo funciona un servidor web y todo el inmenso caudal de información personal que dejamos en páginas como Facebook, Google o Twitter cuando las usamos, no le cuesta mucho imaginar que una empresa se va a poner muy creativa con toda esa información. Total, esas empresas no nos cobran nada por sus servicios, y de algún lado tienen que obtener las inmensas ganancias que han colocado a sus fundadores en la lista de las personas más adineradas del mundo en menos de una década (hablamos de gente como Bill Gates, Steve Ballmer y Paul Allen de Microsoft; Sergey Brin y Larry Page de Google; Jeff Bezos de Amazon, o Mark Zuckerberg de Facebook, entre otros que están en la lista Forbes de los 50 más adinerados del mundo).

Fuente: LoyolaAndNews.es
Todas esas páginas de redes sociales nos presentan inmensos contratos legales que aceptamos sin siquiera leer, en los cuales les damos permiso de hacer con nuestros datos personales prácticamente lo que quieran.

Peor aún: todas esas empresas tienen como sede un país que se ha comportado como un Imperio invasor, preocupado únicamente por sus propios intereses económicos y políticos, que tiene toda una tradición de décadas de espionaje en contra de sus aliados y enemigos, y que ha causado no menos de un millón de muertes de forma directa o indirecta, en países como Irak, Libia o Siria en los últimos años.

Las leyes estadounidenses teóricamente protegen a sus propios ciudadanos de ser espiados, pero nosotros los NO estadounidenses NO estamos protegidos de ninguna forma.

¿Es descabellado pensar que empresas estadounidenses colaboran con agencias de inteligencia de su país en espiar a terceros? Pues, no es la primera vez que sucede.

Vean, por ejemplo, este artículo que escribimos en 2006, sobre cómo la empresa Xerox ayudó al gobierno estadounidense en 1962 a espiar la embajada soviética en Washington, colocando cámaras dentro de sus fotocopiadoras para obtener copias de todos los documentos. Técnica que luego fue utilizada por el gobierno estadounidense para espiar no solo a enemigos, sino a sus aliados. Esto fue dado a conocer en 1997 a través de la revista Popular Science, y años después a través de documentales en History Channel, en los cuales los ingenieros de Xerox, ya ancianos, contaban con orgullo sus hazañas.

Una cámara posicionada dentro de una fotocopiadora Xerox 914, colocada allí para hacer espionaje fotografiando cada documento fotocopiado. Un técnico que iba a hacer "mantenimiento" a la fotocopiadora se llevaba el rollo con las fotos, y colocaba uno nuevo todas las semanas.
Si ingenieros de Xerox se sentían orgullosos en los años sesenta de participar en el espionaje a favor de su país, ¿somos tan ingenuos como para pensar que Microsoft, Google, Apple y otras compañías estadounidenses que tienen su sistema operativo instalado en cada computador y celular de nuestro planeta, no se iban a prestar para lo mismo?

Pocos nos creían. Por fortuna llegaron Julian Assange y Edward Snowden, entre otros, para confirmar nuestras sospechas y presentar evidencias que así lo comprobaban.

Al menos, una fotocopiadora Xerox podía ser desarmada hasta dar con los mecanismos de espionaje dentro de ella. En cambio, el software propietario y de código cerrado de Microsoft, Apple, Google y similares no puede ser analizado ni revisado por nadie, al menos no fácilmente. Es por ello que hemos sido tan insistentes con el uso de software libre, cuyo código fuente sí podemos revisar y modificar.
 
No es alocado pensar que Facebook pueda vender, regalar o transferir todos los datos personales de una persona cualquiera, de un tal "Luigino Bracci Roa" a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), incluyendo datos de mi ubicación personal, mi lista de amigos y contactos, mis mensajes privados, el historial de a qué hora me conecto y desde qué lugares, a qué horas uso Facebook desde mi computadora o desde mi celular, qué redes Wifi he utilizado, a qué productos y comentarios le he dado "Me Gusta", a qué personas estalkeo y a cuales he bloqueado, qué productos he comprado recientemente... Facebook puede entregar todos esos datos sin que ello rompa con sus contratos o leyes estadounidenses, y los dará aún más rápido si hay algún tipo de convenio comercial entre ellos y el gobierno estadounidense.

De hecho, a lo mejor Luigino Bracci es un objetivo de poca importancia para la NSA, pero alguno de mis contactos sí es de gran importancia para ellos. Y la NSA puede espiarme a mí como forma de llegar a ese contacto, al cual yo puedo estar perjudicando sin intención alguna.  Uno puede estar delatando a su mejor amigo sin saberlo. Los "sapos" del siglo 21 ni siquiera tienen que saber que lo son.

"Big Data" es sólo una de las muchísimas tecnologías que podrían estar usando Facebook, Twitter, la CIA y la NSA para analizar todos estos datos y encontrar patrones, tales como a qué hora se despierta o se acuesta Luigino Bracci, qué lugares acostumbra visitar, quienes son sus amigos, familiares y conocidos, a qué grupos pertenece o si está involucrado en actividades que ellos puedan considerar "sospechosas".

Pero "Big Data" no es la única tecnología. Hay cientos de otras técnicas de análisis e indexamiento, algoritmos de búsqueda de patrones, algoritmos de inteligencia empresarial, data warehouse, y seguramente llegarán nuevos y mejores algoritmos en el futuro. Por ende, aunque me alegra mucho de que estemos hablando desde la Revolución sobre los peligros de las redes sociales, parece que algunos camaradas y medios revolucionarios han caído en el error de criminalizar al Big Data, o a cualquier otra forma de tecnología que esté usando el Imperialismo para atacarnos.

Usar el Big Data, las noticias falsas y las publicaciones que aparecen en el muro de Facebook para manipular a las personas y ganar elecciones, como al parecer lo hizo Donald Trump, sin duda que es algo fuera de toda ética. Pero en vez de criminalizar las tecnologías, a quien debemos denunciar es a las corporaciones, políticos y empresas que les están dando esos usos para nada justificables.

Criminalizar el Big Data es tan absurdo, como prohibir las motocicletas sólo porque algunos delincuentes las usan para cometer crímenes, sin tomar en cuenta a los millones que las usan legítimamente para trabajar y transportarse.

Todo lo contrario, muchos nos preguntamos qué podría pasar si, en medio de esta guerra económica que estamos viviendo en Venezuela, alguien decidiera usar Big Data (u otros algoritmos y metodologías) para analizar bases de datos en poder del Estado, tales como:
  • las bases de datos de Cadivi/Cencoex con toda la información de las empresas que están recibiendo divisas preferenciales
  • las bases de datos de las aduanas y los puertos del país, con la información de todos los productos que llegan a Venezuela
  • las bases de datos de Sunagro con todas las guías de transporte de alimentos
  • las bases de datos de Sundde con todos los locales, tiendas y distribuidores inspeccionados
  • las bases de datos del Seniat, con las declaraciones de impuestos de todas estas empresas
  • las bases de datos de denuncias de la población
  • Y cualquier otra base de datos en poder del Estado
Y si a todo esto le implementamos algoritmos de Big Data, o cualquier otro algoritmo de búsqueda de patrones o de inteligencia empresarial...
  • ¿Eso no nos permitiría determinar con una facilidad asombrosa qué empresas están desviando los productos adquiridos? ¿Y cuáles los están acaparando o sacando del país?
  • ¿No podríamos saber cuáles empresas están recibiendo dólares pero no los están usando para importar lo prometido?
  • ¿No podríamos determinar en cuáles puertos y aduanas está ocurriendo corrupción? 
  • ¿No podríamos detectar muy fácilmente cuáles funcionarios del Estado están incursos en corrupción, y poder ponerlos tras las rejas depurando nuestro proceso y ganándonos la confianza de la gente?
  • ¿No podríamos, al final, acabar con la guerra económica o, por lo menos, darle un duro golpe a quienes la protagonizan?
En definitiva, no debemos hacer que el "Big Pueblo mate a la Big Data", como decía una etiqueta promocionada recientemente en redes sociales. Lo que debemos hacer, es aprender cómo funcionan tanto Big Data como cualquier otro algoritmo o metodología para el análisis de datos, y usarlos en la resolución de nuestros problemas.

Tampoco estamos animando a la gente a abandonar a las redes sociales, sino a tener cuidado en cómo la utilizan, lo que chatean, a quién le escriben.

Los políticos y militares de un país objetivo del Imperio, como el nuestro, deberían buscar formas de restringirlas o prohibir su uso en aquellos ambientes donde se maneje información confidencial, o con aquellas personas cuya vida pueda ser objetivo potencial. No está nada bien que ministros y altos funcionarios usen grupos de Whatsapp para comunicarse, o que prácticamente todo el Estado use Gmail como correo para enviarse archivos y documentos. Y es posible construir alternativas: Es relativamente sencillo crear nuestros propios servicios de mensajería instantánea y correo electrónico, manejados por venezolanos.

Igualmente, los medios del Estado deberían cuidarse de hacer una promoción tan positiva y excesiva de estas empresas de redes sociales. Total, esas empresas no son nuestros amigos. Nosotros estamos en las redes sociales no porque sean chéveres, sino porque queremos llegar a la gente que está allí.

Nunca olvidaré cuando algún periodista me criticó una vez porque, en un programa de radio, dando la dirección de un lugar, mencioné un restaurant muy conocido como punto de referencia: me regañaron por el asunto, diciendo que eso no se debe hacer, porque es publicidad indirecta. Pero luego comenzaron a leer todas las redes sociales de la emisora, haciendo mención por enésima vez en el día a las empresas Twitter y Facebook. ¿Cómo llegamos al punto de considerarnos revolucionarios, creer que es correcto mencionar 50 veces al día a empresas que venden nuestros datos personales a la CIA, pero considerar un pecado mortal decir que tal lugar está frente al Restaurante El Pepino?

En televisión es peor: Si contásemos cuántas veces al día mostramos los logos de Twitter, Facebook e Instagram en televisoras del gobierno bolivariano y lo comparamos con la cantidad de veces que mostramos los logos de VIT, Vtelca, Los Andes, Industrias Diana o cualquier otra empresa mixta o comuna productiva, veremos una discrepancia enorme.

Imagen de un comercial de Tves que se pasa en estos momentos en casi todos los bloques, y hace excesiva publicidad a redes como Facebook, Instagram y Twitter.
No estoy diciendo que dejemos de promocionar nuestras cuentas en redes sociales, pero uno ve hasta en medios capitalistas estadounidenses que ellos promocionan sus cuentas de formas discretas, sin copiar los colores, logos ni simbologías de las empresas de redes sociales, y muchas veces sin ni siquiera mencionarlas. ¿Por qué nosotros tenemos que hacerle tanta promoción a esas empresas, como si fueran nuestros socios y aliados en la construcción del socialismo?

En conclusión: las redes sociales son un campo minado dentro de nuestra lucha comunicacional. Y las minas son colocadas por el mayor Imperio que ha existido en el planeta. Si vamos a decirle a nuestros militantes y compañeros que anden por ese campo minado, alertemos también de los peligros y demos los instrumentos necesarios para  no pisar las minas. Y, de ser posible, aprendamos cómo funcionan esas minas con el fin de desactivarlas y poder ganar esta batalla.